El día a día de la tienda

Cómo hacer el corte de caja de tu tienda

Fondo inicial, entradas y salidas de efectivo, qué cuenta como efectivo esperado, cómo contar al cierre y qué hacer con un faltante o un sobrante.

Actualizada el lunes 28 de septiembre de 2026 · 6 minutos de lectura

El corte de caja es la respuesta a una pregunta sencilla: ¿el efectivo que hay en el cajón es el que debería haber? Para contestarla necesitas saber con cuánto empezaste, qué entró y qué salió durante el turno, y contar al final. Si alguno de los tres pasos se hace a medias, el corte deja de decir algo útil y se vuelve una resta que nunca cuadra.

El fondo inicial

Todo turno empieza con un fondo: el efectivo que dejas en el cajón para dar cambio desde la primera venta. Se cuenta al abrir, delante de quien recibe el turno, y se anota.

  • Siempre la misma cantidad hace más fácil detectar un error: si el fondo es fijo, cualquier diferencia al abrir salta a la vista.
  • En billetes chicos y monedas. Un fondo en billetes grandes no sirve para dar cambio.
  • Contado, no supuesto. “Lo que quedó de ayer” no es un fondo; es una cifra que nadie verificó.

Qué entra en el efectivo esperado

El efectivo esperado al cierre es el fondo más todo el efectivo que entró, menos todo el que salió. Parece obvio, pero es donde más se equivoca la gente, porque no todo lo que se cobra es efectivo.

Movimiento ¿Cambia el efectivo del cajón?
Venta pagada en efectivo Sí, suma
Abono de un apartado pagado en efectivo Sí, suma
Reembolso en efectivo por una devolución Sí, resta
Entrada de efectivo que no es venta (cambio que trajo el dueño) Sí, suma
Salida de efectivo que no es venta (pago al del agua, retiro) Sí, resta
Venta con tarjeta No
Venta por transferencia No
Pago con tarjeta de regalo No
Venta de una tarjeta de regalo pagada en efectivo Sí, suma

Dos casos que confunden:

  • La parte en efectivo de un pago dividido. Si un cliente paga una parte con tarjeta y otra en efectivo, solo la parte en efectivo cuenta.
  • Las tarjetas de regalo. El efectivo entra el día que se vende la tarjeta. El día que el cliente la usa para pagar, no entra un peso: ese dinero ya estaba en caja desde antes.

Entradas y salidas: siempre con motivo

La causa más común de un faltante no es un robo: es una salida que nadie anotó. Pagarle al repartidor del garrafón, sacar para cambio en la tienda de al lado, que el dueño se lleve efectivo al banco a medio día. Cada una de esas salidas, si no se registra, aparece al cierre como dinero que falta.

La regla es simple: todo el efectivo que entra o sale del cajón sin ser una venta se registra en el momento, con la cantidad y un motivo que cualquiera entienda después (“pago a proveedor de agua”, “retiro para depósito”, “cambio”). Si hay comprobante, se guarda con el corte.

Contar al cierre

  1. Deja de cobrar en efectivo mientras cuentas, o cuenta en un momento sin clientes.
  2. Cuenta por denominación: cuántos billetes de cada valor y cuántas monedas. Es más lento que contar el montón, pero si hay diferencia sabes dónde buscar.
  3. Cuenta antes de ver el esperado. Si sabes cuánto debería haber, sin querer vas a “encontrar” el número.
  4. Separa el fondo del turno siguiente, si se queda en el cajón, y retira el resto.
  5. Anota la diferencia y, si la hay, lo que sepas de ella.

Faltantes y sobrantes

La diferencia es lo contado menos lo esperado. Negativa es un faltante; positiva, un sobrante. Las dos merecen atención: un sobrante también dice que algo no se registró.

Antes de concluir, revisa en este orden:

  • Salidas sin registrar. Pregunta a quien estuvo en el turno. Casi siempre aparece.
  • Ventas cobradas con el método equivocado. Una venta capturada como efectivo que el cliente pagó con tarjeta genera faltante; al revés, sobrante.
  • Cambio mal dado. Suele ser una cantidad redonda y chica.
  • Error de conteo. Cuenta otra vez, con otra persona.

Lo que no se explica se anota tal cual en las notas del corte. No se “corrige” metiendo o sacando dinero para que cuadre: eso borra la única pista que tenías. Más que un día suelto, lo que importa es la diferencia acumulada de muchos cortes: una tienda que falta un poco todos los días tiene un hábito que corregir, no un día malo.

Un cajón, un responsable

  • Un cajón por turno. Si dos turnos comparten el cajón sin cortar en medio, una diferencia no se puede asignar a nadie.
  • Quien abre y quien cierra, anotados. No se trata de desconfiar: si la persona que cerró no es la que abrió, conviene saberlo al revisar.
  • Un corte cerrado no se reabre. Si te equivocaste al capturar, déjalo anotado en el siguiente turno y corrige con un movimiento con motivo. Reescribir un corte viejo hace que ninguno sea confiable.

El corte en Atiéndalo

En Atiéndalo el corte vive en Cajas. Abres con el fondo que contaste, registras cada entrada o salida de efectivo con su motivo, y al cerrar capturas lo que contaste: la diferencia se calcula sola. El efectivo esperado suma los pagos en efectivo de ventas y abonos de apartados, resta los reembolsos en efectivo y aplica los movimientos; las ventas con tarjeta, transferencia o tarjeta de regalo no lo tocan. Solo puede haber una caja abierta a la vez en toda la tienda, cada una guarda quién la abrió y quién la cerró, y una caja cerrada no se vuelve a abrir. Si lo activas, el punto de venta no cobra sin una caja abierta.

El detalle de una caja: totales arriba, los pagos en efectivo y los movimientos abajo.
El detalle de una caja: totales arriba, los pagos en efectivo y los movimientos abajo.

La lista de cajas muestra la diferencia acumulada del periodo, y cada caja tiene su página con cada pago en efectivo que pasó por ella. Todo lo que hace Atiéndalo está en Funciones; si ya lo usas, el paso a paso está en Caja y corte de caja.

Siguiente paso Funciones Todo lo que hace Atiéndalo, en una página.

Si ya usas Atiéndalo

  • Caja y corte de caja — Abre con un fondo, registra entradas y salidas, y cierra cuadrando el efectivo del turno.
  • Tarjetas de regalo — Vende tarjetas prepagadas en la caja y acepta su saldo como forma de pago.

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