El día a día de la tienda

Códigos de barras propios o del fabricante

Cuándo usar el código EAN o UPC que ya trae el producto, cuándo generar uno propio, qué es GS1 y por qué una etiqueta se lee o no se lee.

Actualizada el lunes 28 de septiembre de 2026 · 7 minutos de lectura

Cada pieza que pasa por tu mostrador necesita un código que el lector pueda leer y que tu sistema sepa a qué producto pertenece. Hay dos maneras de conseguirlo: usar el que ya viene impreso de fábrica o generar uno propio para tu tienda. Las dos son válidas y casi todas las tiendas terminan usando las dos a la vez. Lo que conviene es saber cuál usar en cada caso y por qué.

Los códigos que vas a encontrar

EAN-13. Trece dígitos. Es el que traen casi todos los productos de consumo en México y en la mayor parte del mundo. Los primeros dígitos identifican a la empresa que registró el código, los siguientes al producto, y el último es un dígito verificador.

UPC-A. Doce dígitos, el equivalente estadounidense. Lo vas a ver en productos importados de Estados Unidos. Un lector de mostrador lee EAN y UPC sin que tengas que configurar nada.

EAN-8. Ocho dígitos, la versión corta del EAN, pensada para empaques chicos. Es angosto y cabe en etiquetas pequeñas.

Code 128 y Code 39. Códigos que aceptan letras y números y no tienen longitud fija. Se usan mucho en logística e inventarios internos. Code 128 es más compacto; Code 39 es más antiguo y ocupa más espacio para el mismo contenido.

Qué es GS1 y cuándo lo necesitas

Los códigos EAN y UPC no se inventan: los administra GS1, una organización internacional con oficinas en cada país que asigna a cada empresa un prefijo propio. Con ese prefijo la empresa numera sus productos y el código resultante es único en el mundo. El registro tiene un costo y condiciones que dependen de la oficina de cada país; si lo necesitas, consulta directamente con GS1 México.

Una marca necesita códigos GS1 si va a vender en cadenas grandes: supermercados, tiendas departamentales, farmacias o marketplaces que los piden para dar de alta un producto. Ahí el código viaja con la pieza de un sistema a otro, y tiene que ser único fuera de tu tienda.

No los necesita si su producto solo se vende en tiendas como la tuya. Una diseñadora que vende aretes en tres concept stores no necesita que su código sea único en el mundo: necesita que sea único en cada tienda donde está. Para eso basta un código interno que genere la tienda.

Si una marca te pregunta si tiene que registrarse, la respuesta práctica es: pregúntale a qué otros lugares quiere vender. Si la respuesta incluye una cadena, que lo consulte con esa cadena y con GS1. Si solo vende contigo y en bazares, no le hace falta.

Código del fabricante o código propio

Situación Qué usar
El producto ya trae EAN o UPC impreso El del fabricante: no hay que etiquetar
Mercancía artesanal o de marca pequeña sin código Uno propio, generado por la tienda
Dos proveedores traen el mismo producto con el mismo código El del fabricante para uno, uno propio para el otro
El código del fabricante es largo y tu etiqueta es chica Uno propio, más corto, encima del original
Piezas únicas (vintage, segunda mano) Uno propio por pieza

El caso de los dos proveedores es común en una tienda multimarca. Si dos marcas te dejan el mismo termo de fábrica, con el mismo código, al escanearlo tu sistema no puede saber a cuál de las dos abonarle la venta. La salida es que uno conserve el código de fábrica y el otro reciba un código propio con su etiqueta pegada encima.

El dígito verificador

El último dígito de un EAN o un UPC no es parte del número: se calcula con los anteriores. Sirve para que el lector y el sistema detecten un código mal leído o mal tecleado. Si alguien captura a mano un código de trece dígitos y se equivoca en uno, el dígito verificador casi siempre deja de cuadrar y el sistema puede rechazarlo antes de que se guarde mal.

Por eso un código de fabricante no se “ajusta” a mano. Si al capturarlo tu sistema dice que no es válido, lo más probable es que falte un dígito, sobre uno o se haya confundido un 8 con un 3.

Por qué una etiqueta se lee o no se lee

Cuando un lector no lee una etiqueta que tú imprimiste, casi siempre es una de estas cuatro causas.

La escala de impresión. Es la más común. Si el PDF se imprime con “ajustar a la página”, todo se encoge unos puntos y las barras quedan más delgadas de lo que el lector distingue. A simple vista se ve igual. Imprime siempre al 100 % (“tamaño real”) y comprueba con una marca de longitud conocida.

El ancho de la barra más delgada (el módulo). Un código de barras está hecho de barras y espacios de una, dos, tres o cuatro unidades de ancho. Si la unidad es demasiado chica, la impresora no la puede dibujar con precisión. En una impresora de 203 dpi, 0.25 mm (2 puntos) es un piso cómodo. Además, la unidad tiene que ser un número entero de puntos: si mide 1.5 puntos, unas barras salen de uno y otras de dos, y el lector duda.

La zona en blanco a los lados (quiet zone). El lector necesita un margen vacío antes de la primera barra y después de la última para saber dónde empieza y termina el código. Un EAN-13 pide más margen del lado izquierdo que del derecho. Si el código toca el borde de la etiqueta, o hay texto pegado a las barras, puede no leerse.

El código no cabe en la etiqueta. Juntando las dos cosas anteriores, un EAN-13 al ancho mínimo de barra y con sus márgenes necesita algo más de 28 mm de ancho. En una etiqueta de 27 mm no cabe, por más que se intente. Un EAN-8 necesita poco más de 20 mm. Si tus etiquetas son chicas, un código corto propio es la única manera de que se lea.

Las causas del lado del lector (que no mande Enter al final, que esté en otra distribución de teclado) se reconocen porque el mismo lector tampoco lee bien los códigos de fábrica.

Qué hacer con esto en tu tienda

  1. Cuando llega mercancía con código de fábrica, captúralo en el producto y no la etiquetes.
  2. Cuando llega sin código, genera uno propio y etiquétala en el momento en que registras la entrada.
  3. Si dos productos distintos traen el mismo código, uno se queda sin él y recibe uno propio.
  4. Si tus etiquetas son chicas, prefiere un código corto propio aunque el producto traiga uno largo.
  5. Guarda una etiqueta de prueba impresa junto a la impresora para comparar cuando algo deje de leerse.

Cómo lo resuelve Atiéndalo

Cada producto en Atiéndalo tiene un código de barras. Si lo capturas, se guarda el del fabricante con su tipo (EAN-13, UPC-A, EAN-8, Code 128 o Code 39), en EAN y UPC se valida el dígito verificador, y se revisa que no esté repetido en tu tienda. Si dejas el campo vacío, Atiéndalo genera un EAN-8 único que cabe en todos los tamaños de etiqueta, incluido el de 27 × 13 mm. Al imprimir, las barras se ajustan a puntos enteros de una impresora de 203 dpi, nunca bajan de 0.25 mm y los márgenes en blanco se reservan dentro de la etiqueta; cuando un código no cabe en el tamaño elegido, el diálogo te lo avisa antes de imprimir.

La página de Etiquetas y códigos de barras cuenta el resto. Si ya usas Atiéndalo, Escáner y códigos de barras explica qué hace un escaneo en cada pantalla, y si todavía no tienes impresora, empieza por Qué impresora de etiquetas comprar para tu tienda.

Siguiente paso Etiquetas y códigos de barras PDF a escala real para rollos térmicos y hojas Avery.

Si ya usas Atiéndalo

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